Muerte de periodistas en México desde Chile

 

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Recién llegue a estudiar a Chile, uno de los países más reconocidos por su calidad en la educación, tome la decisión de estudiar periodismo en Chile por su historia tan llena de lucha.

Los hechos ocurridos en México del 31 de julio al 10 de agosto me fueron completamente ajenos a mí, leía en los portales de noticias por internet pero no comprendía lo que pasaba, el ir y venir del metro, el correr de estación en estación, eran tareas complicadas para una chica de pueblo; pero aun así con osada valentía habla sobre la delicada situación que atravesaba el periodista en México. Uno de los primero cuestionamientos  era “¿Y porque vienes estudias periodismo?”

El 31 de julio ocurrió un hecho común en México, mataron a un periodista, que ejercía su profesión en Veracruz… que novedad ¿no?, pero ¿por qué este hecho indigno tanto?

Rubén Espinosa era un fotoperiodista que tiempo atrás se había mudado a trabajar a Veracruz, sus gráficos que denunciaba el descaro del Estado llegaron a incomodar al Gobernador Javier Duarte, el trabajo del Espinosa se volvía mas difícil con forme pasaba el tiempo, una publicación en el semanario nacional “Proseso” parece ser la gota que derramo el vaso. Huyo tras amenazas recibidas, acoso y demás a las Ciudad de México, como lo mencione, el 31 de julio fue encontrado sin vida con un tiro de gracias.

Pero, ¿qué novedad tiene que en México que alguien muera ejerciendo su profesión? Hace ya casi 11 meses 43 estudiantes están desaparecidos, más de 150 mil muertos en lo que va en sexenio ¿un muerto más? Él solo se suma a los más 200 periodistas muertos desde el año 2000.

Pero, ¿quiénes fueron todos esos muertos?, ¿quiénes fueron todos esos periodistas? El ciclo de la vida en México es el siguiente:

Se encuentra una fosa, el periodista es quien cubre la nota, el mismo periodista en el desarrollo de su profesión realiza investigaciones, descubre que es el narcotráfico y/o posiblemente que el Estado está involucrado en esto; éste por su compromiso social busca revelar la verdad, en algunas ocasiones lo logra sin antes ser asesinado.

Alguien me comento en esto días, que si no era muy exagerado lo que está ocurriendo con el caso de Rubén, mi respuesta fue “no”.

 

La libertad de expresión está siendo fuertemente violentada en México, se está convirtiendo casi en una guerra, donde las únicas armas que tiene el periodista es pluma, un cuadernillo, grabadora y en este caso una cámara.

Ser periodista en México está tomando un sinónimo de muerte, es saber que constantemente vas a esta en peligro y no darle el importancia es dejarle el triunfo al NarcoEstado asesino; pero la violencia hacia al periodista no es un daño exclusivo al este gremio, sino también a la sociedad, pues son éstos el puente de comunicación entre las esferas de poder y ellos.

El periodismo en México está sufriendo una grave declive a su libertad de expresión, el cual está afectando directamente a la población mexicana; pues recordemos el ataque de Estado que sufrió una de las periodistas más importantes de México y la voz de los ciudadanos Carmen Aristegui, la cual ha dejado un vacío enorme que nadie ha podido llenar.

Si los medios no alzan la voz por todos aquellos desparecidos ¿quién lo va hacer? Si los medios no alzan la voz por todos aquellos muertos ¿quién lo va hacer? Si los medios no alzan la voz por todos aquellos periodistas muertos y violentados, DIGAME ¿QUIEN-LO-VA-HACER?

Desde Santiago de Chile le comparto, mi corazón está destrozado, desde antes que llegara a esta tierra, ya lo estaba, pues ver como el NarcoEstado que gobierna mi país lo está destruyéndolo hace que me parta; pero a la vez me hace decir “YO”; yo, quiero ser quien alce la voz por esos desparecidos; yo, quiero alzar la voz por aquellos muerto sin explicación; yo, yo quiero alzar la voz por mi colegas muerto, torturados y desparecidos.

Se lo digo y se lo digo enserio, la lucha que está haciendo el periodista en México no es un espectáculo, no es protagonismo, es una lucha por la nación, por esa libertad de expresión y esa dignidad que merece cada uno de los mexicanos; la lucha no es con armas, sino que es con la verdad, la arma muy letal, la que todo Gobierno teme.